jueves, 2 de diciembre de 2010

Los dos extremos...

Lo que tú llamas Dios yo lo llamo Amo; le soy igualmente fiel pero, al menos, yo tengo mis motivos.

6 Motivaciones:

Sótano dijo...

Lo que tú llamas Dios yo lo llamo Marido; le soy igualmente fiel pero, al menos, yo tengo mis motivos.

egolastra dijo...

En la entrada anterior y esta trataba de mostrar dos formas bien diferenciadas de afrontar la fe: desde una posición más activa; o desde la abnegada entrega que nada cuestiona.
En ambos casos tienen como interlocutor a un ente/amigo imaginario.

Moraleja: antes que adoptar a un dios, cómprate un perro.


PD: Amiga Sótano, no lo había contemplado desde tu punto de vista. Aceptamos que él sea tu Dios sólo a cambio de que tú seas su Diosa (de igual a igual eh!)

Un abrazo.

Sótano dijo...

Moraleja: antes que adoptar a un dios, cómprate un marido.
P.S: Sólo hay un Dios verdadero. Abnegada entrega que nada cuestiona. Como mucho Santa, Beata, Virgen, Mártir, Venerable, Sierva ? ...O es que la fe es recíproca?

egolastra dijo...

Poca reciprocidad se puede esperar de la Nada. La imaginación del creyente, en su enajenación, hace el esfuerzo por los dos: por él y por esa invención llamada Dios.

Por otro lado, si intentamos equiparar de alguna manera las relaciones místicas y las relaciones personales; lo cierto es que viendo algunas parejas y con quien acabamos muchas veces compartiendo la existencia, hace que en comparación, incluso Dios no parezca una mala compañía.

Sótano dijo...

Ajajaja, fantástico, sólo hay que cogerle a usted un poco de la mano para que acabe dándonos renglones imprescindibles. ;)

franco dijo...

Creo que siempre Dios queda pequeño, como un calzado que no encaja, frente a una consideración sin ataduras de la existencia... Cioran decía algo como que Dios es una "bagatela" (en esa traducción tan poco latinoamericana) frente al mero hecho de ser.
Claro que la nada no tiene problemas para mantenerse en su nada. Corre con esa ventaja frente a nosotros que no podemos mantenernos y vamos a su encuentro!

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