jueves, 14 de febrero de 2013

Benefactor

Amar en exceso es peor incluso que odiar sin motivo.



LA ÚNICA SOLUCIÓN

Odiad a quienes odian poco
a quienes aman poco
a quienes sienten poco.

Odiad a los que insultan a la muerte
temiéndola y odiad a los que imploran
clemencia arrodillados como bichos:
si Dios es justo tiene que ser malo,
odiad a los que no hacen daño a nadie
los que no arrojan piedras contra nada
porque también protegen al verdugo.

A esos no les contéis entre los hombres,
no merecen tener alma: cortádsela.

Ajusticiad a quienes no despierten
barritando de júbilo o de ira,
matad a quien no quiera suicidarse
o no sea el Mesías prometido,
no perdonéis a aquellos que perdonan
porque también perdonan al tirano.

Sea el mundo la cáscara de un fruto
que un soldado patea calle abajo,
sea este tiempo el benjamín del Tiempo
si no guarda fe para ser su padre.

Aullad en la mamada de la vida
o castradla a bocados brutalmente,
aborreced el orden como un número
sentado en el envés del infinito.

Amad como no ha amado ningún monstruo,
odiad como no ha odiado ningún ángel,
incendiad el vivero de los días,
rayad los cielos hasta que la Nada,
la inconmovible Nada, abra un párpado.


Gonzalo Sánchez-Terán
Hazversidades poéticas

1 Motivaciones:

Javier Pérez-Lanzac dijo...

Esta es buena, con tu permiso me la apunto para la soltarla en una de estas noches filosóficas de materusos caminando por el May Bach Ufer.

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