martes, 19 de julio de 2011

Sucede

Cesó la música. El vacío no tardó en reclamar todo el espacio del local.
Sola. Aferrada a su abrigo permanecía inmóvil en una esquina. Se resistía a dejar atrás ese instante.
La sala, con ella, estaba doblemente oscura.
Volvieron aquellos ojos. Los conocía bien. Los había estado evitando durante toda la noche.
Temblaron, todo tembló mientras se acercaban.
El perfil de una mano surgió ante ella y aquel espectro sonó, como si pronunciara en voz baja el silencio: "¿Oyes?, es nuestra canción".

2 Motivaciones:

Yun Rodríguez dijo...

Silencio, oscuridad y vacío son circunstancias que caracterizan a algunos romances estremecedores.

egolastra dijo...

Receta pues: Silencio, oscuridad, vacío, y remover al gusto. ;D

Gracias por la visita Yun, saludos.

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